4 de julio 2024 - 5:00hs

La decisión de Álvaro Delgado de nominar a Valeria Ripoll como su compañera de fórmula dejó atónitos a todos los nacionalistas, que el domingo a la noche se fueron a dormir tratando de comprender las razones que lo habían llevado a asumir semejante riesgo.

Con el paso de los días, aunque siguen embravecidas, las aguas de los blancos han ido bajando ya que el candidato salió a explicar las razones de tener como candidata a la vicepresidencia a una recién llegada al Partido Nacional, cuya incorporación tiene menos de un año y que tuvo militancia en el Partido Comunista y en Unidad Popular.

En diversas entrevistas, y también lo dijo el domingo su discurso, mencionó que los blancos deben “cambiar de paradigma” y que es necesario “ensanchar la base”.

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“Asumo la responsabilidad política de la decisión. Fue una decisión en función de datos y olfato. Le pido a los militantes la carta de crédito, que confíen”, dijo este miércoles en Sarandí.

Pero en paralelo a estas respuestas, desde el entorno de Delgado comenzaron a recordar que incorporar en la fórmula a un “recién llegado” no es una novedad para ningún partido y citan tres casos de ejemplos exitosos: Benito Nardone, Hugo Batalla y Rodolfo Nin Novoa.

Las tranqueras de Herrera

Para recordar el primer caso hay que irse más de sesenta años atrás, cuando en 1958 la alianza “herrero-ruralista” conformada por Luis Alberto de Herrera y Benito Nardone ganó las elecciones por el Partido Nacional luego de más de noventa años de supremacía colorada.

Ese período, conocido como el primer colegiado blanco, estuvo antecedido de una política de “tranqueras abiertas” encabezada por Herrera que derivó en un acuerdo con Nardone, que venía del Partido Colorado aunque se había hecho extremadamente popular gracias a sus audiciones en radio Rural bajo el pseudónimo de “Chico Tazo” primero y luego por estar al frente de la Liga Federal de Acción Ruralista.

Nardone ocupó la presidencia del Consejo Nacional de Gobierno –el colegiado– en el segundo año de administración pero la alianza llevó al Senado –entre otros– a Juan María Bordaberry, que también venía del Partido Colorado y que luego retornó hasta ser electo presidente en 1971 y dar el golpe de Estado en 1973 junto a los militares.

La alianza llegó a su fin poco tiempo después, ya que Herrera falleció poco después de asumir en 1959 y Nardone en 1964.

El giro de 360° de Hugo Batalla

El segundo ejemplo que mencionan los blancos se dio tras el retorno de la democracia cuando Julio María Sanguinetti obtuvo su segunda presidencia (1995). En ese entonces, Sanguinetti nominó como compañero de fórmula a Hugo Batalla, de origen colorado que había fundado el Frente Amplio en 1971.

Con una destacada participación en dictadura como abogado de presos políticos como Líber Seregni, la trayectoria política de Batalla terminó siendo circular, ya que se inició en el Partido Colorado donde junto a Zelmar Michelini conformó la lista 99 con la que llegó a ser presidente de la Cámara de Diputados (1969).

Luego estuvo en la fundación del Frente Amplio en 1971 y en 1984 –con el retorno de la democracia– la 99 fue una de las listas más votadas aunque para las siguientes elecciones se separó de la coalición de izquierda por discrepancias acerca de si debía ser el candidato presidencial y fundó el Nuevo Espacio (junto al Partido Demócrata Cristiano y la Unión Cívica), del que luego se alejó en 1994 para retornar al Partido Colorado.

Batalla falleció en 1998 mientras ocupaba el cargo de vicepresidente.

Nin Novoa y su alianza con Tabaré

El último –y más reciente– caso que citan los blancos como antecedente es el de Rodolfo Nin Novoa, un dirigente de Cerro Largo que fue intendente por el Partido Nacional en ese departamento pero terminó siendo vicepresidente de la República por el Frente Amplio entre 2005 y 2010.

La gestión en la intendencia en las tierras de Aparicio Saravia ocurrió entre 1985 y 1995, año en que abandonó el Partido Nacional –tras tener una línea opositora a Luis Alberto Lacalle Herrera, que era el presidente de la República– y firmó el documento fundacional del Encuentro Progresista que se alió con el Frente Amplio.

En esas elecciones, Nin Novoa fue el compañero de fórmula de Tabaré Vázquez, algo que repitió en 1999 cuando perdieron con Jorge Batlle y en 2004, cuando finalmente vencieron en primera vuelta.

Actualmente, Nin Novoa continúa dentro de la izquierda donde sigue siendo uno de los principales referentes de la Alianza Progresista, que hoy en día está dentro de Convocatoria Seregnistas-Progresistas.

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